Las patentes de software y la sociedad de la informacion

Jueves, 17 Julio   

Para terminar, es interesante observar cómo se posicionan los distintos gobiernos y sectores de la sociedad civil frente a las patentes de software, pues esto nos muestra a quién benefician y a quién perjudican. Los países más desarrollados, con EUA a la cabeza, defienden la situación actual y pretenden extenderla a sus áreas de influencia, apoyados por las grandes corporaciones. En contra de la patentabilidad del software se han posicionado las principales asociaciones de profesionales de las TIC, asociaciones de PYME del sector y muy especialmente la comunidad del software libre. También se han opuesto a ella varios gobiernos europeos, suramericanos, africanos y asiáticos. En el escenario internacional, la lucha contra las patentes de software es uno de los caballos de batalla de los defensores de una globalización distribuidora de riqueza, que permita la libre circulación de información y ayude a reducir la brecha digital que amenaza con agrandar las diferencias entre países ricos y países pobres.

Las patentes de software suponen en este aspecto dos amenazas distintas. Por un lado, estas patentes cubren todo tipo de tecnologías de comunicación y formatos de archivo, por lo que suponen una amenaza para la libertad de expresión: el propietario de la patente sobre un sistema de publicación en línea, un programa de mensajería instantánea o un formato de archivo de imagen puede imponer a sus usuarios cualquier tipo de condiciones de uso, bajo la amenaza de cobrarle una licencia por el uso de esa tecnología.

Por otro lado, las patentes de software ponen en peligro la supervivencia del software libre, que representa para todos los países la posibilidad de ser dueños de su propia tecnología, adaptándola a sus necesidades y convirtiendo el gasto en licencias de software, que deben pagar a empresas extranjeras, en inversión en I+D en su propio territorio. El software libre, como muchos gobiernos ya han entendido, permite a cualquier país pasar de ser un consumidor de productos cerrados a producir y mantener las herramientas que necesita, liberándose así de la dependencia de empresas extranjeras. Esta posibilidad está ahora amenazada por el sistema de patentes, que ya tiene cautivos a los países en vías de desarrollo en otras áreas como la agricultura o la medicina. Es responsabilidad de todos exigir a los gobiernos de EUA, Europa y Japón que detengan la concesión de este tipo de patentes antes de que sea demasiado tarde.