Cuando Vale la Pena Patentar
Miércoles, 27 Agosto 
Siempre el autor de la idea patentable debe hacerse la pregunta de si su idea merece ser patentada.
o Si lo que desea es protección de la confidencialidad deberá analizar otros mecanismos, como contratos de confidencialidad, uso de claves y otros que son muchas veces más efectivos a este respecto.
o Si lo que desea es licenciar o vender la idea, debe recordarse que el Know-How (Saber Cómo ) también es licenciable, y que muchas veces el paquete tecnológico de conocimientos transferible con aplicación industrial y comercial directa, tiene mucho más valor que la idea de la patente sola.
o Si lo que desea es la exclusividad comercial, pero la idea es poco diferenciable o de baja conspicuidad puede resultar igualmente útil no tener la protección legal de la patente.
Existen dos tipos de criterios para decidir si vale la pena patentar una idea: Los económicos y los legales.
Los económicos son la firmeza y la comercialidad.
o La firmeza tiene que ver con la comprensión de la idea patentable; entre más extensa sea la aplicabilidad de la idea y más diferenciable sea ésta, más firme será la patente, y más valdrá la pena obtenerla.
o La comercialidad. Debe pensarse qué tan vendibles son los bienes o servicios derivados de la idea a patentar o si la patente es licenciable o no.
Los legales son la novedad, la inventividad y la utilidad.
o La novedad significa que la idea no haya sido utilizada o publicada antes, esto junto con la universalidad de la idea técnica, generan la prioridad ( Internacional ).
o La inventividad consiste en que la idea no sea deducible lógicamente del estado del arte en cuestión, sino que represente realmente una ocurrencia creativa sobre el tema.
o La utilidad de la idea patentable significa que ésta deberá representar una mejora económica para el estado de la técnica, es decir que el productor o el consumidor se beneficiarán de la aplicación industrial de la idea patentable.
